BALDUR`S GATE 2: Shadow of Amn




Ha llegado el momento de escapar de la celda en la que nos tienen preso. Es la hora de iniciar un viaje cuya dirección nos conducirá a nuestro destino, sea éste funesto o lleno de gloria. Es hora de adentrarnos en los parajes de Baldurs Gate 2.

En la presente guía trazaremos un camino a seguir, un camino que tan solo representa una opción más, ya que una de las características más significativas de los buenos juegos de rol es que te dan libertad para escoger el camino que quieres recorrer.

Puede que dejemos abandonado a alguien que precisara nuestra ayuda o puede incluso que despreciemos el auxilio de algún amable viajero. No obstante, hagamos lo que hagamos, será aquello que hayamos decidido hacer.

Está escrito en primera persona como la aventura personal que es, cada cual deberá seguir el camino que crea apropiado y escribir por si mismo el libro épico de sus aventuras.

Escapando de la prisión


Empecé a tener control de mi mismo justo después de que una especie de brujo me lanzara una serie de hechizos que parecían formar parte de un macabro experimento. De repente saltó la voz de alarma, unos intrusos habían penetrado en la prisión. El hechicero que me torturaba salió de la sala con el objetivo de acabar con ellos mientras yo trataba de recuperar el aliento. Fue entonces cuando vi aparecer una chica llamada Imoen que me liberó de la celda en la que había permanecido recluido hasta ese momento. Su rostro no me resultó familiar, pero por lo visto ella si que sabía quién era yo.

Una vez fuera me dirigí al norte de la sala y allí encontré a Minsc, un guerrero que acababa de ver como alguien muy querido por él perdía la vida frente a su celda, tratando de rescatarle. Era tal la impotencia que sentía que en un compulsivo alarde de rabia consiguió abrir su celda. Después acabó de hablar conmigo y se fue, probablemente no volvería a verle con vida.

En la celda contigua encontré a Jaheira, que decía ser compañera mía de aventuras, pero mis lagunas de memoria tampoco me permitían recordarla. Yo e Imoen nos dirigimos entonces hasta una habitación contigua donde recogimos un buen puñado de armamento ignorando la presencia de un inofensivo golem. Una vez el grupo estaba equipado volvímos hasta donde estaba Jaheira y, después de liberarla, se unió a nuestro grupo, no sin advertirme antes de que fuera con cuidado. Había llegado el momento de adentrarse en el pasillo oeste.

Después de acabar con un horrible monstruo volador nos topamos con una máquina eléctrica cuya utilidad desconozco aún. Al seguir avanzando nos cruzamos con un tal Aataqah que me llamó por mi nombre a la vez que me planteaba una extraña decisión de vida o muerte. Fuera cual fuera la respuesta que le diera sabía que su ataque se haría inevitable, así que no me anduve con rodeos y le contesté sin pensarlo.

Su siguiente acción fue convertirse en una especie de ogro; fue un combate algo reñido y después de vencerle, sin llegar a matarle, me felicitó y desapareció. Fue entonces cuando seguimos avanzando hasta adentrarnos en un pasillo dirección sur, al norte había una sala con un golem al que di una piedra de activación que encontré un poco más adelante. Gracias a esta piedra el golem pudo recuperar la movilidad y abrir varias puertas que antes estaban cerradas; fue una gran idea hacerle creer que era su master.

A continuación fuimos hasta la biblioteca, donde cada cual pudo saciar su curiosidad gracias a las vastas dosis de información que había en ella. La verdad es que el tiempo apremiaba, así que apenas pudimos ojear ninguno de aquellos ilustres ejemplares.

Seguimos entonces dirección sur este y, después de acabar con un enorme y deforme ser, encontramos un buen puñado de pociones de vida con las que recuperarnos un poco. Desde esa misma zona seguimos hacia el noroeste hasta lo que parecía ser un dormitorio vacío. A la derecha había una especie de descampado donde unas dríadas nos pidieron ayuda. Para liberarlas debíamos encontrar una serie de bellotas y dárselas a la reina hada al sur de Windspear Hills. Mi intención era hacer todo lo que pudiera para liberarlas, pero lo primero era encontrar la salida.

Al avanzar por el descampado en dirección sur, nos encontramos con otra cámara vacía en la que encontramos la llave de un portal. Me parecía haber visto que en la anterior habitación había un pasillo algo sospechoso, así que volvimos hasta ella y, después de cruzarlo, vimos que la llave que acabábamos de conseguir encajaba a la perfección con el portal que acabábamos de hallar.

Al cruzarlo nos encontramos con un tal Yoshimo que empezó a contarnos una serie de historias a las que apenas presté atención; mi objetivo primordial era salir de allí cuanto antes. Yoshimo se ofreció a unirse a nuestro grupo y, como me pareció un buen tipo, le permití acompañarnos en la huída.

Había llegado el momento de seguir avanzando con paso firme y así lo hicimos. En la siguiente habitación había unos cuantos Mephits que morían si destruías unos portales que estaban a su lado. La verdad que aquella idea de destruir los portales había sido de Yohismo, esa fue la única cosa que llegué a entender de todo lo que hacía unos momentos me había estado contando.

Una vez eliminados y vaciados los baúles, Jaheira reconoció frente a ella el cuerpo sin vida de su amado Khalid, aquellos fueron unos momentos de desesperación para todos, aunque al cabo de unos minutos la ¿tranquilidad¿ volvió al grupo y seguimos avanzando.

Entramos entonces en la sala más cercana y vencimos a unos clones lanzando un ataque rápido dirigido contra el que se hallaba en el centro. Lo hicimos porqué sabíamos que si le dejábamos tiempo para respirar invocaría a algunas criaturas y lo que era un combate más o menos sencillo se convertiría en toda una odisea.

Una vez eliminados, salimos por la puerta y entramos en la siguiente sala. Cruzamos el pasillo matando a los enemigos que se nos presentaban, atravesamos el puente y acabamos con los enemigos de la sala que había frente al puente. Sin pensarlo demasiado avanzamos por el primer pasillo de la derecha y escapamos de donde demonios fuera que estábamos recluidos.

Nada más salir presencié una batalla mágica tras la cual unos hechiceros se llevaron al mago que nos tenía recluidos y a Imoen, alegando que había hecho un uso ilegal de la magia. Habíamos conseguido escapar, pero no podíamos seguir nuestro camino sin antes encontrar a Imoen, ese era ahora nuestro principal objetivo

Estaba totalmente desorientado ante el nuevo rumbo que habían tomado las cosas, así que decidí que lo mejor que podíamos hacer era visitar la ciudad y avituallarnos, aunque finalmente lo único que hicimos fue vender algunas armas y gemas que habíamos recolectado durante nuestra huída.

La ciudad no parecía ofrecer nada interesante, así que nos dirigimos hacía Slums para tratar de encontrar el camino que nos condujera a la liberación de Imoen. Una vez allí, nos encontramos con un tal Gaelan Bayle que decía tener información para nosotros. Lo seguimos hacia su casa y, una vez en ella, nos contó que conocía algunas personas que podrían rescatarla por el módico precio de 20.000 piezas de oro, cantidad que ni por asomo se acercaba a las 300 o cuatrocientas piezas que debíamos llevar encima por aquél entonces.

Después de salir de aquella casa con la intención de conseguir el dinero necesario, nos encontramos con un chico que nos ofrecía trabajo si lo seguíamos hasta el Copper Coronet, donde hablamos con Nalia, que además de darnos algo de información, se unió al grupo.

(Es muy importante tener en cuenta que dependiendo de nuestras acciones algún miembro puede abandonar el grupo si cree que nos comportamos de forma contrario a su forma de ser. Así pues, por ejemplo, si nos dedicamos a matar a unas cuantas personas del local que Nalia frecuenta, esta abandonará el grupo irremediablemente).

También entablamos conversación con un tal Anomen que congenió con nuestros ideales y se unió a nosotros porqué también deseaba ser un defensor del bien.

Después de visitar levemente la zona, nos dirigimos hasta Graveyard y allí nos encontramos con el espíritu de un niño que precisaba nuestra ayuda, solicitándonos que encontráramos su osito porqué sin él no podía dormir. Nos dijo que podríamos encontrarlo justamente en el Copper Coronet, así que volvimos sobre nuestros pasos y a medio camino nos vimos sorprendidos por un nutrido grupo de bandidos que no dudaron un instante en abalanzarse sobre nosotros. Fue un combate complicado debido a su número, pero gracias a una buena compenetración del grupo pudimos zafar su embestida con éxito.

Finalmente conseguimos llegar hasta el Copper Coronet y vimos como no podíamos acceder a la parte lateral del edificio, un lugar bastante sospechoso. Al hablar con Lord Jierdan nos ofreció 10.000 piezas de oro si llevábamos a cabo un pequeño trabajo para él.


Al visitar de nuevo la taberna nos encontramos con Minsc, aquél fiero guerrero que con la rabia que sentía había abierto su celda en aquella especie de prisión de la que habíamos conseguido escapar hacía poco. Lo mejor de todo fue que quiso unirse a nuestro grupo y yo no dudé un instante en aceptar su ayuda, estaba seguro que nos sería de una gran utilidad.

Al hablar con el propietario de la taberna, un tal Lehtinam, y darle un puñado de monedas, nos dejó penetrar en las habitaciones laterales. En ellas nos encontramos con Madame Nin, que me ofreció su compañía, compañía que ya se encargó de rechazar Jaheira por mí. Se tratába sin duda alguna de un lugar de alterne.

En una de las habitaciones encontramos el oso de peluche del que nos había hablado Wellyn, el niño cuyo espíritu nos encontramos en Graveyard. Por error nos adentramos en una zona restringida en la que había una especie de celdas. No tuvimos mucho tiempo para salir de allí ante el aviso del guarda, así que finalmente acabamos enfrentándonos a él y a sus compañeros. Aquella batalla fue algo confusa y al finalizarla y hablar con los presos nos dimos cuenta de que algo olía a chamusquina.

Fue entonces cuando tomamos la determinación de encontrar la llave de las celdas para liberar a los presos, dos adultos y dos niños. Avanzando por la zona encontramos una serie de arenas de combate, un lugar donde parecía ser que soltaban gladiadores para enfrentarlos con sangrientas bestias. Más adelante estaban las celdas con los animales, protegidos por un guardián. En un principio el plan era convencer al guardián de que estábamos en su bando, pero dada su recelosa contestación no tuvimos más remedio que enfrentarnos a él y a todas las enormes y salvajes criaturas de las que era vigilante. Después de vencerlos a todos, conseguimos la llave y liberamos a los prisioneros (ganando por ello un buen número de experiencia).

Todo aquello tomó un nuevo rumbo y los prisioneros tomaron las armas y se enfrentaron a los soldados hasta llegar a combatir con el mismísimo amo del local, el cual fue muerto gracias a nuestra ayuda. Estaba claro que sabíamos lo que hacíamos, así que el líder de los prisioneros que habíamos liberado nos informó de que sabían que había una red que esclavizaba niños y decidimos tomar cartas en el asunto.

No obstante, se imponía un forzoso descanso antes de empezar a tratar de encontrar a los niños secuestrados. En medio del descanso tuve un sueño en el que aparecía Imoen, pero que me resultó muy confuso... apenas recuerdo que sucedía en él. Fuera como fuera, había llegado el momento de emprender la marcha.


En el Copper Coronet encontramos a un tal Korgan dispuesto a unirse a nuestro grupo, pero finalmente decidimos no aceptar su ayuda por el carácter malvado que denotaban sus ojos (si queremos que este personaje se una a nuestro grupo deberemos antes echar a alguno de los cinco que nos acompañan).

Fue entonces cuando seguimos investigando por las habitaciones laterales hasta llegar a un tercer piso donde nos encontramos con lo que parecía ser un almacén. Allí tuvimos un complicado combate con el capitán Haegan y sus hombres; cuando lo vencimos le arrancamos una llave que llevaba encima. (Una buena táctica para vencer en este combate si ves que resulta algo complicado, es entrar y antes de sufrir daño volver a salir por las escaleras. Con esta acción conseguiremos que un par o tres de soldados nos sigan y así dosificaremos el combate).

Seguimos entonces atravesando la zona y liberando a una serie de niños que había encerrados. (En esta clase de juegos es muy importante hacer uso de un buen número de tácticas. Por ejemplo, en esta zona hay una habitación bastante plagada de enemigos, lo mejor que podemos hacer es acercarnos y lanzar una nube tóxica en el interior, con lo que ellos morirán lentamente sin que nosotros suframos ninguna clase de daño).

(En este mismo piso también hay una sala en la que hay un niño encerrado con un par de enemigos bastante complicados. Si lo vemos demasiado difícil podemos usar una táctica que aproveche una cierta carencia de realismo en esta parte. Debemos entrar rápidamente con un solo personaje y hablar con el niño, dándole 100 monedas de oro y diciéndole que no se preocupe que ya ha sido liberado. Entonces deberemos salir rápidamente de la sala y cerrar la puerta detrás de nosotros, dejando de nuevo al niño y a los monstruos encerrados en aquella sala. Así pues, el juego ya dará por salvado el niño a pesar de que sigue preso).

Después de liberarlos a todos volvimos al Cooper Coronet y hablamos con Hendak. Habíamos ganado un gran número de experiencia y la reputación de nuestro grupo se había incrementado, poco a poco la fama de nuestras acciones iba tomando forma. También nos dio algo de dinero, después de lo cual llegó el momento de echar una siesta para reposar. Volví a tener otro extraño sueño en el que aparecía Jon Irenicus y empezaba a razonar sobre el poder, la muerte y como afecta la vida de una persona sobre la vida de los demás. Me incitó a que hiciera uso del poder que, según él, tenía oculto... en aquél sueño desaté una lluvia de fuego, pero no recuerdo como. Fuera como fuera, aquello me había recordado que aún no habíamos encontrado a Imoen, así que debíamos continuar nuestra búsqueda.

El arresto de Valygar y la misión de Nalia

Después de pensar durante unos minutos llegué a la conclusión que nuestro próximo destino sería Government. Una vez en el lugar encontramos a una joven en una hoguera a la que unos fanáticos estaban a punto de prender fuego. Decidimos que lo mejor que podíamos hacer en esa situación era salvarla y después de hacerlo nos dijo que se llamaba Viconia y que en agradecimiento se quería unir a nuestro grupo. La verdad es que estuve a punto de aceptar su oferta, pero ya éramos demasiados y no estaba dispuesto a obligar a nadie a abandonarlo.

Después de despedirnos entramos en la prisión que había en el lugar, pero allí no había rastro de Imoen. De hecho, si ella hubiera sido encerrada en la citada prisión no hubiera tardado mucho en escapar, ya que las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes.

Entramos entonces en la casa de Lord Keldorn, donde simplemente tomamos algo de dinero ¿prestado¿. También hablamos con un soldado que nos contó que nuestra compañera no estaba en la prisión porqué era una prisión poco segura, cosa que acabábamos de comprobar por nosotros mismos unos instantes antes.

Un poco más lejos nos encontramos con Madeen, un representante de la orden de Cowled Wizards, más concretamente del Master Tolgerias, que pretendía ofrecernos alguna clase de empleo. Cuando le preguntamos sobre Imoen nos dijo que entráramos en el edificio que se hallaba a su espalda. Dentro entablamos conversación con Bylanna intentando que nos ayudara y esta tan solo pudo contarnos que los Cowled Wizards estarían sometiendo a Imoen a un tratamiento para que controlara su magia e hiciera un mejor uso y que si ya tenía control sobre ella y era buena persona como nosotros afirmábamos, la soltarían muy pronto.

Hablamos entonces con el propio Tolgerias, el cual nos dijo que si hacíamos algo por él nos informaría sobre Imoen. Ya había pasado bastante tiempo desde que Imoen cayó en las manos de los Cowled Wizards, así que decidí aceptar la proposición de Tolgerias sin pensarlo demasiado.


El trabajo que nos propuso fue el de encontrar y arrestar a Valygar Cortala o matarlo si oponía resistencia. Después de advertir a Tolgerias de que no éramos unos asesinos, acabamos por aceptar el trabajo.

Todo sea por Imoen, pensé, y nos dirigimos hasta Docks, donde Yoshimo nos contó que aquella era una zona peligrosa y que lo mejor que podíamos hacer era encontrar a Renal Bloodscalp para no meternos en problemas, ya que él era el jefe de la mafia de ladrones del lugar.

A medio camino un mago chiflado nos atacó y acabamos con él; siempre tenían sucesos extraños por donde quisiera que pasáramos. En una puerta cercana hallamos el cuartel general de Renal y en una mesa cercana una pócima de ladrón maestro. Incité a Yoshimo para que echara un par de tragos y gracias a ello abrimos un incontable número de cofres llenos de pócimas, dinero y gemas.

Después de hablar con Renal y disculparse Yoshimo por su presencia en el territorio (ya que no estaba muy bien vista la presencia de un ladrón ¿autónomo¿), Renal nos ofreció un trabajo del que no nos especificó nada. Debíamos entregar unos papeles a un tal Gorch, en unos almacenes, y él nos dejaría hablar con un tipo que sería el que nos ofrecería el trabajo.

Anomen y Yoshimo tuvieron entonces algún pequeño roce sobre si era lícito o no aceptar el trabajo; no obstante, hablé personalmente con Anomen y le dije que no haríamos nada de lo que nos pudiéramos arrepentir, con lo que se quedó tranquilo por el momento.

Entramos entonces en la casa de Cortala, pero un empleado suyo nos dijo que no estaba y que no sabía donde estaba. En una taberna cercana Jaheira se encontró con un tipo llamado Ployer que decía que ella le había destrozado la vida y comentó algo de un tal Belgrado. Después de eso la hechizó y, aunque ella decía encontrarse perfectamente, tenía pinta de estar enferma.

En aquella misma taberna encontramos una puerta oculta tras la cual había una serie de bandidos y un mago, de los cuales, después de ser vencidos, nos apoderamos del dinero que tenían escondido en un pequeño charco del lugar.


En otra taberna encontramos a Gorch y le dijimos que veníamos a ver a Mae¿Var, enseñándole la carta que teníamos en nuestro poder, pero la puerta del piso superior estaba cerrada, así que no hubo manera de encontrarlo a pesar de que Gorch nos dio permiso para hablar con él.

Por la zona de Docks también vimos como un tal Arrecian mataba a unos bandidos y desaparecía justo después de decirnos algo a lo que apenas presté atención, me estaba acostumbrando a que por allí por donde pasáramos las cosas resultaran ininteligibles. Así pues, me limité simplemente a buscar entre los cadáveres y encontré un documento que hablaba sobre ciertas tiranteces entre varias bandas de ladrones.

También entramos en una casa donde un par de magos y un puñado de criaturas extrañas nos atacaron sin que consiguiera averiguar el porqué. Realmente fue un combate bastante complicado y tuvimos algo de suerte a la hora de acabar con ellos.

Fue entonces cuando decidí que era la hora de volver a visitar Slums y en el Copper Coronet hablamos con Bernard, el cual también observó que Jaheira parecía enferma, aunque ella insistía en que se encontraba perfectamente. Fue entonces cuando Jaheira le preguntó sobre el lugar donde podía encontrar a Belgrade; la respuesta no pudo ser menos desesperanzadora, Belgrade había muerto y lo único que podía decirnos es que buscáramos alguna pista en el nordeste de Slums.

Eso era lo que íbamos a hacer, pero antes necesitábamos descansar un poco. Al poco rato de acostarme volví a tener un extraño sueño en el que aparecía Jon Irenicus y todos mis compañeros de aventuras, yo incluído. En el sueño Irenicus continuaba diciéndome que tenía que liberar mi poder.

Al despertar, Jaheira empezó a encontrarse mal y el odio que sentía hacia Baron Ployer empezó a acrecentarse cada vez más. Decidimos seguir visitando la zona y en una de las casas encontramos a Ployer y pudimos por fin vengar a Jaheira eliminándolo a él y a una serie de magos que invocó para que le ayudaran.

Para ello recuperamos un mechón de pelo de Jaheira que Ployer tenía en su poder y gracias a ello recuperó las fuerzas aunque aún tardó un buen rato en recuperarse del todo.
(Si estos magos resultan demasiado complejos podemos trampear la situación entrando con todo nuestro grupo menos Jaheira para que Ployer no la vea y no invoque a los magos. Así podremos eliminarlo con muchísima más facilidad).

Tomé entonces la decisión de desplazarnos hasta Graveyard para tratar de devolver el peluche al pobre Wellyn. Mientras esperábamos que se hiciera de noche examinamos la zona y acabamos con una horda de arañas además de encontrarnos con Viconia de nuevo, la cual insistía en unirse a nuestro grupo, recibiendo de nuevo una negativa como respuesta.

Cuando por fin cayó la noche le dimos el osito de peluche a Wellyn y su espíritu pudo descansar en paz de una vez por todas. Había llegado el momento de abandonar Graveyard y dirigirnos a City Gates para dejar atrás la ciudad.

En City Gates hablamos con un tal Flydiam que nos solicitó ayuda para su pueblo, cosa que aceptamos de buen grado. Hasta el momento no habíamos rechazado ni una sola proposición y yo sabía que nos sería imposible ayudar a todo el mundo, pero al menos debíamos intentarlo.

Al salir de la ciudad nos dirigimos hacía Umar Hills, donde nos solicitaron que investigáramos una serie de muertes misteriosas. El verdadero objetivo de nuestra visita no era otro que encontrar a Valygar, pero aceptamos esta otra petición por si se presentaba la ocasión de solucionar el problema. Era también una forma de que la gente del pueblo nos tratara bien, ya que antes de partir en busca de Valygar debíamos descansar un poco.

Mientras examinábamos la zona nos topamos con unos soldados de Valygar que nos atacaron y a los que tuvimos que matar. Después de esto encontramos al propio Valygar escondido en una casa cercana y antes de llevárnoslo le dimos la oportunidad de defenderse, queríamos conocer realmente que había sucedido, ya que no dábamos mucha credibilidad a todo aquello que nos pudiera decir Tolgerias, ya que al fin y al cabo los Cowled Wizards eran los que habían atrapado a Imoen y Tolgerias era uno de ellos.


Después de oír su versión decidimos cambiar de bando y prestarle nuestra ayuda yendo con él hasta Slums para liberar a su único antepasado, Lavoc. Para ello insté a Minsc a que nos esperara en el Cooper Coronet y así Valygar se pudo unir a nuestro grupo.

Al salir de la casa y visitar algunas zonas de Uman Hills que no habíamos visto nos encontramos con unos ogros comandados por un tal Mandulf que insistía en que ellos no eran responsables de las muertes que tenían lugar en la zona. De hecho nos propuso que habláramos con el máximo mandatario del lugar para conseguir la paz y así lo hicimos, acabábamos de dar comienzo a un proceso de paz, solo faltaba que los mandatarios llegaran a un acuerdo.

Nuestro destino era Slums, pero Nalia llevaba varios días insistiendo en que había llegado el momento de solucionar el problema por el cual se había unido a nuestro grupo: recuperar las tierras de su familia. Así pues, me vi ligeramente obligado a pasar antes por de¿Arnise Hold para no perder la confianza de Nalia y que nos abandonara irremediablemente. Una vez allí estuvimos planeando como entrar en la fortaleza y Nalia nos dijo que había una entrada secreta y que nos la mostraría.

La entrada de la que nos había hablado se hallaba al sur, oculta en una roca; dentro nos encontramos con Daleson, que nos indicó de forma superficial el número de Trolls, unos 30. A medida que avanzábamos por el castillo íbamos limpiando la zona, aunque cada vez era una tarea más ardua y complicada y cuando por fin conseguimos llegar hasta los controles del puente levadizo nos sentimos aliviados; solo quedaba acabar con unos cuantos enemigos más y de los que quedaban dentro del castillo ya se encargarían los soldados a los que acabábamos de abrir la entrada.

Ya había cumplido mi palabra y Naila continuaba con nosotros, esta vez sin la angustia de pensar en sus tierras. Era el momento de reemprender la marcha y seguir hasta Slums, donde en la entrada nos esperaba un joven que andaba buscando a Anomen y que le contó que su hermana había muerto y que su padre precisaba de su presencia.

Anomen es un hombre con un sentido del honor intachable y decidió que a pesar de todo nos acompañaría, aunque yo le dije a cambio que después iríamos a ver que sucedía en las tierras que lo vieron nacer.

Después del largo viaje se imponía un leve descanso, así que entramos en el Copper Coronet, saludamos a Minsc y después de descansar un rato, fuimos directos hacia la esfera. Allí tuvimos que conseguir una serie de partes de golem para poder construirlo y, una vez activada la máquina de reconstrucción, nos dimos cuenta de que a parte del golem que nos empezó a abrir las puertas, también habíamos conseguido trasladar la esfera a otra dimensión, cosa que no resultaría nada positivo.


Bajando unas escaleras a las que ahora teníamos acceso nos encontramos con alguien con el que teníamos muy pocas ganas de topar, Tolgerias, el hechicero que nos encargó que encontráramos a Valygar y al que habíamos traicionado. Su reacción fue la que cabía esperar: nos atacó con indignación y reproches y, aunque fue un combate muy complejo, conseguimos vencerle.

Solo nos quedaba liberar Lavok, el antepasado de Valygar. La sorpresa llegó cuando nos lo encontramos y nos atacó con rabia diciendo que habíamos llevado la esfera a otra dimensión. En ese momento no entendía nada, el hombre que habíamos venido a salvar se había vuelto contra nosotros.

Fue un combate complicadísimo, porqué la magia de la que hacía gala era realmente poderosa, no había forma de traspasar su escudo de energía y atizarle. No obstante insistimos e insistimos hasta que lo herimos varias veces y fue entonces cuando reaccionó y dijo que se había dejado llevar por fuerzas maléficas y que ahora lo empezaba a ver todo claro.

En ese momento reconoció a su descendiente Valygar y, después de hablar con él unos instantes, nos pidió que consiguiéramos el corazón de un demonio para poder restablecer la energía en la esfera y salir de aquél plano alternativo.

Salimos entonces de la esfera y nos encontramos en un lugar lúgubre y árido en el que solo el fruto de la muerte sería capaz de germinar. Allí fue donde encontramos un demonio, lo vencimos y le arrancamos el corazón.

Reemprendiendo la búsqueda de Imoen


Hablamos con Gaelan Bayle y esta vez nos informó de que sus jefes aceptaban 15.000 monedas para ayudarnos a rescatar a Imoen envés de las 20.000 que nos había solicitado hacía unos días. Como esta vez si que disponíamos del dinero, de hecho teníamos las 20.000 monedas que nos habían solicitado en primera instancia, aceptamos el trato y al pagarle nos dió la llave de una puerta situada en el primer nivel de la Shadow thieve¿s guild.

(Vemos entonces una animación en la que Irenicus ha escapado de sus captores y liberado a Imoen).

Fuimos entonces hasta Docks y entramos en el edificio del noroeste donde, después de dar unas cuantas vueltas, nos encontramos con Aran Linvail, el cual nos dio un par de regalos y nos convocó a esperar a que anocheciera y hablar entonces con una tal Mook.

Así pues, decidimos descansar un poco en una posada cercana y cuando llegó la noche salimos al exterior, donde nos topamos con un joven llamado Sansuki que nos solicitaba ayuda porqué lo perseguían, la verdad es que no tuvimos tiempo de decidir si queríamos prestarle nuestra ayuda o no, porqué sus perseguidores (un par de vampiros y una hechicera) nos atacaron y tuvimos que acabar con ellos para defendernos; fue un combate realmente complicado. Cuando los vencimos, Sansuki nos dio las gracias y desapareció por entre las sombras de un oscuro callejón.

Mientras buscábamos a la tal Mook encontramos el lugar en el que estaba Mae¿Var, el mismo que habíamos estado buscando hacía unos días. Al hablar con él y escuchar como nos solicitaba que robáramos cierto objeto, decidimos que había llegado el momento de dejar claro que no nos mezclaríamos con desechos sociales más de lo necesario y lo matamos a él y a sus hombres. Liberamos entonces de su celda a un tal Kamuzu que llevaba diez años encerrado, el cual, después de agradecérnoslo, se fue.

Cuando por fin encontramos a la dichosa Mook nos dijo que esperáramos y mientras lo hacíamos llegó un tipo llamado Lassal que, después de hablar con ella, la atacó y la mató. Sus últimas palabras fueron algo relacionado con una traición y nosotros, después de acabar con Lassal, fuimos de nuevo a ver a Linvail para contarle lo sucedido.

(Una táctica útil si se nos hacen demasiado complicados los dos demonios que hay en la zona, es solo vencer al que está más al sur, solo es necesario vencer a ese para conseguir lo que necesitamos. Así pues, la mejor manera es ir enganchados a la pared, para no toparnos con el otro demonio, que es más complejo de eliminar).

Le llevemos entonces a Lavok el corazón y nos dijo que lo colocáramos donde tenía que estar; una vez hecho restablecimos la energía y volvimos a hablar con él. Habíamos vuelto por fin a Slums y después de cargar con Lavok hasta la puerta de la esfera, murió y descansó por fin en paz.

Fue entonces cuando Valygar me pidió si podía quedarse en nuestro grupo y finalmente le di mi aprobación. Minsc ya no nos acompañaría, pero dado su carácter estaría muy a gusto sin nosotros. Había llegado el momento de descansar un rato, vender todo lo que habíamos conseguido en nuestras últimas peripecias y ponernos de nuevo en macha. Imoen aún seguía presa y Anomen tenía un problema que debíamos solucionar.

Después de hacerlo, este nos dijo que debíamos ir a ver a un par de tipos en la segunda planta del Five Flagons, en la zona de Bridge. Cada vez que nos acercábamos a nuestro objetivo, liberar a Imoen, parecía como si el destino nos apartara del sendero que conducía hasta ella y lo tornara cada vez más escarpado e inaccesible. Fuera como fuera, estábamos obligados a obedecer a Linvail, así que fuimos hasta donde nos había dicho que fuéramos.

A medio camino nos atacaron unos bandidos y cuando los vencimos nos dimos cuenta de que junto a ellos había un hombre en el suelo, moribundo. Apenas podía hablar, pero aún así nos dijo que se llamaba Renfeld y nos pidió que lo lleváramos a Docks, a un edificio del sudoeste custodiado por un tipo llamado Rylock. Teníamos otras cosas a hacer, pero no podíamos dejar tirado Renfeld, así que decidimos que haríamos lo que nos había pedido.

Volvimos sobre nuestros pasos, lo llevamos hasta el edificio en cuestión y sin darnos ningún tipo de explicaciones Rylock se llevo a nuestro acompañante. Cuando nos disponíamos a partir nos topamos con un tal Xzar que nos pidió que rescatáramos a su amigo Montaron, capturado por los tipos a los que acabábamos de entregar a Renfeld.

Todo esto empezaba a marearnos un poco, ya que a cada esquina encontrábamos alguien solicitando nuestra ayuda, pero aun así fuimos a hablar con Rylock y nos dijo que nos dejaría entrar si le hacíamos un favor: eliminar a un mago que había en una casa cercana. Se dio la casualidad de que habíamos eliminado a ese mago hacía unos días cuando nos atacó al entrar en la citada casa, así que nos dejó entrar sin ponernos pegas:nos encontrábamos en el cuartel general de los Harpers.

Una vez dentro los soldados nos advirtieron de que no subiéramos al primer piso porqué era un lugar muy peligroso, no obstante, nosotros hicimos oídos sordos a sus sonoras advertencias y subimos las escaleras. Arriba había algo similar a unos espectros que se abalanzaron sobre nosotros y contra los cuales apenas pudimos defendernos, no obstante, con un poco de suerte y valentía conseguimos finalmente acabar con ellos. En la puerta norte había una cúpula con plantas, de aquella cúpula cogimos el pájaro de Harper.


Se lo trajimos a Xzar y le dijimos que era Monty, que había sido transformado en pájaro. Cuando Xzar trató de devolverle la forma se dio cuenta de que no era Monty y la persona que apareció del pájaro lo mató. Esta se llamaba Lúcete y aunque nos contó los motivos por los que había matado a Xzar, no le prestemos mucha atención y dejé que se marchara; tenía demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparme de ello.

Estaba confuso por tantos acontecimientos en tan poco tiempo, así que decidí que debíamos descansar un poco en el hostal más cercano. Cuando tuve las ideas más claras fuimos hacia el distrito de Bridge y a la entrada un tipo llamado Aegisfield nos contó algo acerca de una serie de asesinatos. Jaheira y Naila parecían muy interesadas por el tema, así que si teníamos tiempo haríamos algo para ayudar a esta gente; no obstante, lo primero era encontrar a Jaylos y Caehan en el Five Flagons.

De camino pasamos por una casa llena de trampas y cogimos algunas joyas que más tarde venderíamos. Una vez en nuestro destino subimos al primer piso y encontramos a quién buscábamos. Cuando les dijimos que íbamos en busca de unos traidores parece ser que se dieron por aludidos y nos atacaron, aunque fue fácil para nosotros acabar con ese par de pajarracos. Cuando salimos de la habitación nos encontramos con su contacto y, después de eliminarlo, le robamos una carta que llevaba con él.

Volvimos entonces a hablar con Linvail y, después de contarle lo sucedido, nos encargó una misión que si llevábamos a cabo con éxito al volver de la misma nos encontraríamos con Imoen. En la carta robada hablaba del distrito Graveyard y nuestro cometido era ir hasta allí y acabar con un tal Bodhi y sus secuaces.

Llegados a este punto en el que la liberación de Imoen parecía tan cercana decidimos acceder a tal petición y nos desplazamos hasta Graveyard. Una vez allí nos percatamos por casualidad de que había un hombre enterrado con vida y al desenterrarlo nos contó que tres hombres le habían intentando matar y que la única pista que tenía era un trozo de tela de los ropajes de uno de ellos, trozo que seguidamente nos dio para que lo investigáramos.

Adentrándonos en las entrañas de Graveyard descubrimos una especie de sala egipcia y después de matar una complicada horda de enemigos nos metimos en una entrada secreta que había en dicha sala.

Llevábamos mucho rato dando vueltas por salas eliminando a complicados enemigos y nos empezábamos a sentir débiles, así que descansamos un poco y seguimos, lo único que podíamos hacer para seguir adelante era la táctica del ¿divide y vencerás¿, porqué los enemigos eran demasiado fuertes como para enfrentarnos a un grupo de ellos.

Después de mucho buscar encontramos a un mago llamado Haz, el cual ordenó a un golem que nos abriera una puerta e intentó ayudarnos con su magia, aunque apenas duró unos segundos antes de que el primer enemigo con el que nos cruzamos acabara con él.

Al poco rato nos encontramos con Lassal, el mismo que mató a Mook en nuestra presencia. Cuando nos vio huyó a toda prisa y en nuestro afán por alcanzarle y sonsacarle información nos vimos obligados a enfrentarnos a multitud de enemigos muy complicados y contra los cuales tuvimos que hacer uso de todo nuestro coraje.

Sin duda aquella experiencia fue una de las más terribles que habíamos sufrido nunca, cada vez nos sentíamos más debilitados y habíamos sido presa de una serie de conjuros que habían mermado nuestras habilidades irremediablemente. A pesar de todod conseguimos dar con Lassal, pero de nuevo huyó de nosotros de forma increíble y cuando estábamos a punto de dar de nuevo con él las fuerzas nos fallaron estrepitosamente. Viendo que nos era imposible seguir avanzando decidimos volver sobre nuestros pasos y dirigirnos hasta una posada en el distrito de Slums. Una vez en ella descansamos, vendimos todo lo que habíamos ido recopilando, compramos unos cuantos objetos y nos empezamos a plantear cual sería nuestro siguiente paso.

Mientras meditaba que hacer, Amoen me recordó irritado que había prometido que iríamos a su lugar de origen para ver como había tenido lugar la muerte de su hermano. Nuestra situación era crítica, debíamos encontrar un remedio para volver a recuperar nuestra fuerza y vitalidad, fuerza y vitalidad que el sueño no parecía devolvernos.

Así pues, había llegado el momento de elegir si volver a hablar con Linvail, intentar de nuevo dar con Lassal en Graveyard, ayudar de una vez por todas a Anomen o centrarnos únicamente en la búsqueda de un antídoto contra los males que corrompían nuestros miembros.

El Sanatorio


Después de observar como ni el sueño ni ningún antídoto de los que llevábamos encima conseguía vencer la maldición de la que la mayoría de nosotros éramos víctimas, decidimos visitar el templo que había en el distrito en el que estábamos.

Después de abonar 750 monedas de oro cada uno para someternos a una restauración total y ver como, milagrosamente, habíamos recuperado nuestras habilidades, decidimos que estábamos en condiciones de volver a Graveyard para acabar lo que habíamos empezado un día antes.

Todo seguía exactamente igual a como lo habíamos dejado, así que seguimos avanzando por las catacumbas hasta encontrarnos con Lassal y vencerle a pesar de sus palabras de fanfarroneo. Avanzando más en el complejo entramado que formaban las catacumbas nos encontramos con un tal Bodhi que nos contó que Imoen había escapado y, seguidamente, nos atacó. Por suerte estuvimos hábiles y conjuramos un elemental de fuego para que hiciera el trabajo por nosotros.

Después de eso se hacía necesario visitar a Linvail para que de una vez por todas nos ayudara a liberar a Imoen. Cuando hablamos con él nos contó que ella e Irenicus estaban en la prisión del hechicero y que había usado el dinero que le dimos para contratar un barco y el silencio de la tripulación para que pudiéramos llegar hasta la isla en la que estaba la prisión del hechicero, conocida también como el Sanatorio. También nos suministró la compañía de una tal Sime que nos ayudaría una vez llegáramos a la ya citada isla.

Una vez en nuestro destino nos percatamos de que el capitán del navío nos había parado una emboscada que conseguimos zafar con valentía a falta de una táctica mejor.

En la ciudad varios piratas nos atacaron pero no resultaron un gran problema para nosotros. En la parte superior había una entrada custodiada por un tipo al que pagamos 300 monedas y nos dejó entrar.

En el interior hablamos con Desharik para que nos ayudara a entrar en el Sanatorio y, gracias a la ayuda de Yoshimo, conseguimos que nos encerraran. Lo cierto es que la razón por la que íbamos a ser encerrados no dejaba de resultar extraña, pero tampoco nos lo planteemos demasiado por aquél entonces.


Una vez en el Sanatorio, Lonk el cuerdo nos dejó salir de la celda para pasear un poco hasta que llegara la noche. Paseando nos topemos con Imoen, que no nos reconoció y parecía totalmente ida, estaba claro que Irenicus era el culpable de ello, así que la rabia empezaba a apoderarse de nosotros.

Después de dar varias vueltas y no encontrar salida alguna decidimos que había que hacer algo, así que atacamos a Lonk el cuerdo, nuestro carcelero. Cuando llevábamos a cabo esta acción apareció una voz... era Irenicus, que agradeció la ayuda a Yoshimo y nos amenazó diciendo que había llegado el momento de nuestro final y que era el nuevo amo del Sanatorio.

Después de todo, Yoshimo había resultado ser un traidor y por lo visto todo el viaje había sido un montaje, ya que en el barco nos habían suministrado drogas en la comida para que no pudiera desatar mis poderes... aunque no sabía que clase de poderes.

De pronto nos encontramos en una especie de cúpula e Irenicus se disponía a acabar conmigo ante la mirada de Yoshimo y Imoen. Mientras invocaba sus poderes yo lancé un último grito a Yoshimo para intentar hacer que cambiara de bando otra vez, pero según parece no estaba dispuesto a hacerlo... a pesar de que continuamente repetía que no había tenido más remedio que traicionarnos.

De pronto aparecí solo en una especie de sueño en el que la voz de Imoen me decía que no luchara. En la entrada había un dragón que me pidió que sacrificara alguna de mis facultades, así que decidí que sacrificaría algo de mi sabiduría, ya que el miedo me impedía sacrificar nada pertinente a mi cuerpo, un cuerpo que había de defenderme de la muerte.

En el interior del edificio me topé con Imoen y me dijo que atrajera a Baal hasta allí, que juntos lo venceríamos... y así lo hice. Fui al exterior, hice que Baal me siguiera y, una vez dentro del templo, le ataqué... aunque la ayuda de Imoen me pareció del todo inútil.

Después de eso aparecí de nuevo en la cúpula de cristal con Irenicus fanfarroneando de que había conseguido drenar aquello que a mi y a Imoen nos daba la divinidad, ya que, según todo indicaba, Imoen y yo éramos hijos de Baal.


Fue entonces cuando Irenicus abandonó la escena y le dijo a Bodhi, la misma contra la que nos enfrentamos y vencimos en su momento, que nos matara. Así pues, Bodhi nos había preparado un juego quizá demasiado peligroso... al cabo de unos minutos nos vimos metidos en un laberinto de puertas detrás de cada una de las cuales había un mal mayor que el anterior, un lugar verdaderamente peligroso. Por suerte Imoen y lo que quedaba de nuestro grupo (todos menos Yoshimo) estábamos de nuevo juntos, teníamos que salir de allí como fuera.

Lo primero que conseguimos hacer fue bajar hasta lo que parecía ser una especie de sótano, matar un puñado de demonios y coger un fragmento de cristal de Kurstulmak, sin tener la certeza de para que nos podría servir.

Debido a la multitud de enemigos nos vimos obligados a hacer uso de todas las invocaciones a las que teníamos acceso y de alguna que otra pequeña estrategia. Más adelante nos topemos con un tal Dace Sontan que nos contó que Bodhi lo había encerrado y que ahora él había sellado el camino y que solo su propia mano podría abrirlo.

Después de acabar con él y liberar a su espíritu de la agonía tomamos prestada su mano del féretro y la usamos en la entrada sellada que había a la izquierda del patio central.

Al adentrarnos por el pasillo subimos unas escaleras y, una vez arriba, nos vimos obligados a acabar con todo tipo de enemigos para poder seguir adelante por el laberíntico complejo de pasadizos y puertas.

Lo primero fue forzar una puerta camuflada en la pared, accionar una palanca para abrir otra puerta oculta que estaba enfrente y entrar en esa sala para, después de acabar con los trolls que había dentro, conseguir algo de dinero y un símbolo de mithril el uso del cual nos era desconocido.

Fue entonces cuando seguimos hacía el sur y, después de matar a unos cuantos minotauros y un par de trolls, nos encontramos de nuevo cara a cara con Bodhi.

Cuando nos atacó algo tomó parte de mi cuerpo inconscientemente y me metamorfoseé en una criatura horrenda que atacaba a todo el mundo y que a punto estuvo de acabar con la vida de mis compañeros.


Cuando Bodhi vio a tan horrenda criatura se esfumó del lugar diciendo que eso tenía que saberlo Irenicus. Después de volver a mi forma natural vi que en la sala en la que estábamos había una puerta cerrada y una estatua a la que le faltaban los dos cuernos.

Volviendo sobre nuestros pasos nos encontramos con uno de los cuernos en una habitación en la que no habíamos penetrado por aquél entonces. Al sur de la sala de la estatua estaba el otro cuerno, así que con ambos en nuestro poder conseguimos accionar el mecanismo necesario para que se abriera la puerta cerrada.

En ella había un puñado de enemigos y un agujero en el centro, una vez acabamos con ellos nada pareció suceder y nos vimos obligados a volver sobre nuestros pasos para seguir buscando una salida.

Buscando por el lugar encontramos un cuadro de un djinni, otro de un troll, otro de una mole sombría y otro más de un azotamentes. También encontramos una sala en la que habíamos de resolver doce enigmas después de los cuales ganaríamos experiencia.

También encontramos un portal del que salió un demonio muy complicado de vencer. Cuando lo conseguimos miramos de nuevo el portal y una enigmática frase fluía de él como fluye el agua de un riachuelo:

¿Tres piedras brillantes serán la llave. Cuando el Portal se abra, nadie sabrá si lo que suceda será tu condena o tu salvación...¿

Aquello sin duda me dejó bastante aturdido, pero debía seguir adelante sin prestar demasiada atención a todo este tipo de cosas, lo que tuviera que suceder iba a suceder igualmente.

Hartos de dar vueltas volvimos a la sala del agujero en el centro y, después de matar a un trasgo que por lo visto seguía con vida, se nos apareció una visión que pretendía realizarnos unas pruebas para dejarnos marchar del Sanatorio.

Llegados a este punto no sabíamos si negarnos o aceptar llevar a cabo tales pruebas ya que, al fin y al cabo, no tendríamos que tener ningún problema para superarlas, así que aceptemos y después de solucionar todos los enigmas que se nos plantearon nos dejaron en libertad.

Había llegado el momento de encontrar a Irenicus y ajustarle las cuentas de una vez por todas.


La profecía de los hombres-tiburón y la ciudad de los Drow


Una vez fuera nos encontramos con Saemon Havarian, el capitán que anteriormente nos había parado una emboscada, y nos dijo que no podríamos vencer a Irenicus nosotros solos y que nuestra única posibilidad pasaba por formar un ejército con los hechiceros encerrados en el Sanatorio.

Después de pensar en ello durante un instante llegamos a la conclusión de que tenía toda la razón y subimos al piso superior, donde estaban las celdas. Allí nos topamos con Lonk el Cuerdo (nuestro carcelero) y, después de pagarle 2000 monedas, liberó a todos los reclusos.

Entonces fue cuando los convencí de hacer un frente común para vencer a Irenicus y, después de que consiguiéramos hacerlo retroceder, se fue y nos dejó unos cuantos soldados como recuerdo; recuerdo que hicimos desaparecer en pocos segundos.

Después de eso nos encontramos con Saemon de nuevo y nos contó que sabía donde estaba Irenicius y que, si lo creíamos oportuno, nos llevaría hasta allí con su barco. A pesar de que era un tipo del que no era muy inteligente fiarse, decidimos aceptar su propuesta a falta de una opción mejor.

Antes que nada Saemon nos llevó de vuelta a la ciudad, donde recuperamos fuerzas y vendimos algunos de los objetos que habíamos ido recopilando por el camino. También aprovechamos para descansar un poco y tener otro de aquellos extraños sueños que me perseguían a dondequiera que fuera.

Al día siguiente dimos un paseo por la ciudad y entramos en una de las casas, donde un mago nos atacó sin que llegáramos a saber el motivo, así que tuvimos que acabar con él.

(Si entramos solo con Naila el mago nos ignora y podemos atacarle impunemente hasta matarlo).


En la taberna nos encontramos otra vez con Saemon y nos dijo que ya no teníamos barco porqué nos lo habían hundido y que la única opción que se nos planteaba era la de robar el del jefe de los ladrones que, según Saemon, era el culpable del hundimiento de nuestro medio de transporte.

El plan consistía en esperar a que la noche llegara y entonces desplazarnos hasta el hogar de Cayia para robar el cuerno con el que se indicaba a los guardianes de la ciudad que abrieran las puertas porqué iba a salir un barco. Así lo hicimos y nos reunimos con Saemon junto a nuestro nuevo medio de transporte y lo asaltamos eliminando el guardián que lo protegía.

El problema surgió cuando fuimos sorprendidos por el jefe de los ladrones y le que tuvimos que hacer frente. Fue un combate relativamente fácil y, aunque pudimos acabar con todos sus soldados, él escapó.

Después de eso Saemon me regaló una especie de espada y la acepté porqué sus palabras parecían sinceras, aunque como dice el dicho: "temo a los griegos incluso cuando traen regalos", y si no que se lo pregunten a los pobres troyanos.

A media travesía fuimos abordados por un barco de githyankis que decían que les habíamos robado una espada sagrada. Fue en ese momento en el que entendí porqué Saemon nos había hecho un regalo, ya que un instante después de oír tales acusaciones nos señaló como los culpables.

El combate se presentaba bastante complicado y Saemon se había ganado a pulso mi odio, así que en aquél momento lo único que me pasaba por la cabeza era como acabar con los githyankis y, de paso, matar a Saemon como venganza por todos los problemas que nos había causado hasta el momento. No obstante, antes de que llevara a cabo tales acciones el barco empezó a hundirse, los githyankis huyeron y nosotros acabamos naufragando irremediablemente.

Por suerte o por desgracia despertamos en la ciudad de las cavernas, junto a un grupo de hombres-tiburón (sajuaguin) que se empeñaban en decir que una profecía anunciaba nuestra llegada y que debíamos liberar a su pueblo de la destrucción, así que nos llevaron ante la presencia del rey.


El rey parecía tan seguro como nosotros de que éramos los elegidos, así que tuvimos que demostrarle nuestra fuerza, tras lo cual nos solicitó que matáramos al líder de los rebeldes y que, a cambio, nos daría varios objetos mágicos.

Dada situación en la que nos veíamos envueltos, enojar al rey no parecía lo más indicado, así que aceptemos la oferta sin poner ninguna objeción.

Después hablamos con la sacerdotisa que nos indicó el lugar donde podíamos encontrar al líder rebelde y nos dijo que su rey estaba loco y que envés de matar al príncipe rebelde Villynaty, habláramos con él y lo ayudáramos.

Le dijimos que haríamos lo que creyéramos más justo y nos dio una orbe que debíamos enseñar a los rebeldes para que nos llevaran ante la presencia del príncipe.

Lo primero que hicimos fue encontrar el diente de Sekolah, que estaba custodiado por un contemplador al que tuvimos que eliminar, después de lo cual fuimos hacia el norte, bajamos las escaleras, abrimos la puerta con la ayuda del diente y hablamos con el cacique para que nos llevara ante el príncipe.

Después de hablar con él decidimos que lo más justo parecía ayudarle, así que aceptemos llevar un corazón falso con el que engañar al rey, ya que era la prueba que nos había solicitado.

Después de entregar el corazón al rey, ser descubiertos y vernos obligados a participar de forma activa en la ofensiva rebelde, fuimos obsequiados por el nuevo rey con un buen número de regalos incluida una cuerda mágica que usamos para descender por el pozo junto al que anteriormente se resguardaba el actual rey y la cual conducía a una especie de gruta subterránea.

Allí había un pequeño campamento donde pudimos vender algunos objetos, eso sí, a un precio irrisorio.

Nos dirigimos entonces hacia el pueblo que hay al noroeste y, después de eliminar una bestia que estaba molestando a sus habitantes y sellar el túnel en el que se hallaba, nos dieron una piedra de luz.

Gracias a esta piedra de luz pudimos entrar en el túnel oscuro en el que hacía unos momentos no podíamos penetrar y, una vez dentro, nos encontramos con Adalon, un dragón plateado que nos dijo que los Drow le habían robado sus huevos y que si los rescatábamos nos ayudaría a salir de la infraoscuridad.

Para ello Adalon nos cubrió con un manto de apariencia bajo el cual aparecíamos a los ojos de los demás como si fuéramos Drow y, para que el guardián nos dejara entrar en la ciudad Drow, le dijimos que veníamos de Ched Nasad y buscábamos refugio.

Una vez dentro un Drow llamado Solaufein nos impuso una misión a realizar. Debíamos reunirnos con él al sureste de las cavernas para rescatar a Phaere, de la casa Despana.

Después de pensar un poco creímos que lo más oportuno era seguir las ordenes de Solaufein para no levantar sospecha, así que fuimos hasta el punto de encuentro, liberamos a Phaere y volvimos de nuevo al poblado Drow.

En la taberna nos encontramos con Phaere que, además de darnos las gracias, nos instó a encontrarnos con ella en la plataforma que había a la entrada del poblado.

Para hacer algo de tiempo estuvimos participando en algunos combates en la taberna y descansemos un poco en una de sus habitaciones. Una vez en la entrada nos dijo que debíamos matar a un contemplador que había al sureste de la ciudad.

Nos dirigimos hasta el punto indicado y después de acabar con él volvimos de nuevo a la taberna y hablamos con Phaere, que nos ordenó dar una pequeña lección a los gnomos del poblado que había al noroeste.

Siguiendo con nuestra estrategia de no buscar problemas fuimos hasya el citado poblado y una vez allí matamos a una patrulla, cogimos el casco del líder y volvimos a la taberna a hablar una vez más con Phaere.

Todas las misiones que estábamos llevando a cabo tenían como trasfondo la intención de ascender en popularidad en el poblado y así tener acceso algún día a la sala donde estaban los huevos del dragón, aunque si esta fama no llegaba con suficiente rapidez nos veríamos obligados a tomar algún otro camino.

Nos dirigimos entonces a la asociación de mujeres guerreras y Phaere nos ordenó que matáramos a Solaufein, proposición que aceptamos sin poner ningún tipo de pega.

Fuimos entonces a la asociación de hombres guerreros e informamos a Solaufein de los planes de Phaere y, entre los dos, ideamos un plan para engañarla. Solaufein huyó de la ciudad mientras nosotros llevábamos su capa a Phaere como prueba de su muerte, tras lo cual Phaere nos instaría a visitar a la madre matriarca Ardulaz.


Una vez en su presencia nos dijo que debíamos llevarle la sangre de una de las tres razas vecinas. De entre las posibilidades que se nos ofrecían, decidimos que lo mejor era ir a por el orbe viejo; así que salimos del poblado, entramos en su cueva del sureste y, después de eliminarlo, le arrancamos un tentóculo.

Le dimos este tentóculo a la madre matriarca y nos fuimos hasta la asociación de guerreras, donde acordamos traicionar a la matriarca junto con Phaere. Según ella, los huevos de dragón plateado iban a ser ofrecidos a un demonio en sacrificio y que si los substituíamos por unos falsos el demonio acabaría con la matriarca que le está ofreciendo tal cosa y Phaere podría entonces ofrecerle los huevos auténticos y convertirse en la nueva matriarca.

Fuimos entonces hasta la tesorería para sustituir los huevos y a medio camino nos encontramos a Solaufein, que nos dio otros huevos falsos con los que engañar a su vez a Phaere, huevos que aceptamos sin pensarlo un instante, ya que si el demonio era invocado por cualquiera de las dos la cosa pintaría muy mal para los Elfos guerreros de la superficie.

Entramos entonces en la tesorería, cambiamos los huevos y huimos cerrando la puerta para que un puñado de golems que había en la sala no acabaran con nuestras vidas.

Fue entonces cuando nos dirigimos hasta la asociación de mujeres guerreras y le dimos a Phaere los huevos falsos que nos dio Solaufein.

Después de esto apareció un siervo del dragón plateado que nos dijo que para poder salir de la ciudad la madre matriarca debía morir, así que nos vimos obligados a presenciar el ritual de invocación al demonio con la esperanza de que los planes de Phaere se cumplieran y la madre matriarca fuera eliminada.

El demonio se percató inmediatamente del engaño y mató a la madre matriarca y a Phaere, tras lo cual iniciamos una huída desenfrenada hacia la cueva del dragón plateado.

Una vez allí el dragón nos agradeció que le trajéramos sus huevos y nos llevó a la superficie, a la cual pudimos acceder después de eliminar unos drow y hablar con un elfo de la guerra que nos dijo que subiéramos e informáramos a Elhan.

Por fin habíamos llegado a la superficie y podríamos de nuevo seguir los pasos de Irenicus.


La muerte definitiva de Irenicus

Una vez en la superficie nos llevaron ante la presencia de Lean para que examinara si estábamos de parte de Irenicus y, una vez demostrado que no era así, nos encargaron la misión de encontrar la lintherna Rin que sospechábamos que podía haber sido robada por Bodhi. Así que pusimos rumbo hacía el cementerio a medio camino del cual nos topamos con Drizzt y sus hombres a los que convencimos para que nos ayudaran.

En el cementerio fuimos hasta la entrada del oeste, donde nos enfrentamos a un sinfín de vampiros en el primer nivel. Fue entonces cuando decidí adelantarme solo y, evitando pasar por el comedor, me fui directo al estanque de sangre y allí me encontré con Drizzt, el cual estaba acabando con un puñado de vampiros.

Aproveché la ocasión para lanzar agua bendita en el estanque de sangre y todos los vampiros se debilitaron y sus movimientos se volvieron más lentos, haciendo el combate mucho más sencillo para nosotros.

Me reuní entonces de nuevo con mis compañeros y juntos avanzamos por el comedor eliminando a los vampiros con los cuales nos cruzábamos. Bajamos entonces por las escaleras, desactivamos una serie de trampas que había y nos enfrentemos con más criaturas a las que pudimos vencer en parte gracias a la ayuda de Drizzt.

(Lo mejor es avanzar por esta zona con nuestros guerreros y dejar en segundo plano a clérigos, magos o similar).

Fue entonces cuando, una vez muerto Bodhi, buscamos en los cuerpos que había desparramados tanto por la cámara en la que estábamos como en la antesala. También quemamos a Bodhi en su ataúd y, además de ganar experiencia, nos hicimos con su corazón y con la famosa Lintherna Rhynn

Después de esto volvimos hasta donde estaba Elhan y hablamos con él. Nos contó un poco más sobre Irenicus y Bodhi y nos llevó hasta la entrada de ciudad Elven.

(En la ciudad Elven además de ganar aún más experiencia es recomendable salvar partida y, si lo preferimos, antes de entrar podemos dedicarnos a solucionar algunas misiones que nos hayan quedado colgadas, de manera que podamos ganar algo de experiencia extra para enfrentar el tramo final del juego con garantías).

Entramos entonces y acabamos en las tierras elfas de Suldanesslar, donde Elhan nos contó donde podíamos encontrar a Ellesime y Demin, aunque fue algo complicado debido a la acumulación de monstruos de todo tipo por la zona.

Primero fuimos al norte y encontramos dos golems de piedra y uno de barro. Allí conseguimos una capa y un cuerno de piedra, después de lo cual volvimos a donde se hallaba Elhan.


Fue entonces cuando nos dirigimos al oeste por la zona de la casa del talismán, más arriba de la cual estaba la casa de un sacerdote, de la cual cogimos un objeto del escritorio y, nuevamente en la casa del talismán, resolvimos el problema que se nos planteaba para conseguir finalmente el talismán de rillifane.

(La solución está en el objeto que cogimos de casa del sacerdote y cuya combinación es corellan, rillifane, agua y árbol).

Después de eso salimos y nos dirigimos al este hasta la torre de la casa de Demin, donde acabamos con unos esqueletos. Fuimos entonces al oeste donde tuvimos que eliminar a un hechicero Drow, aunque fue un combate muy complicado ya que algunos de nosotros caímos en los hechizos de laberinto que nos mantenían apartados de la acción.

Cuando murió Raamilat fuimos de nuevo a la casa de Demin y nos la encontramos siendo presa del ataque de tres rakshasas a los que eliminamos fácilmente enfocando nuestro ataque al líder del grupo. Hablamos entonces con Demin para aprender más acerca de Irenicus y llegamos a la conclusión de que debíamos encontrar tres artefactos con los que invocar el avatar de los leaflord. Ya teníamos en nuestro poder el talismán de Rillifane, así que solo nos quedaba dar con una copa de oro y la espada moonblade.

Caminamos entonces hacia el sudeste, hasta la zona donde eliminamos anteriormente a unos esqueletos guerreros y desde allí seguimos hasta la casa de la luna, donde fuimos testigos de un combate en el que los dos participantes acabaron muertos. Gracias a ello cogimos la espada moonblade del cadáver del guerrero y pusimos rumbo al noroeste. Paramos por la casa de la arpista, cogimos el arpa de piedra, fuimos hasta el claro del bosque y, después de hablar con Nizidramanii'yt, el dragón negro que custodiaba la copa de oro, nos la dio a cambio de todo lo que llevábamos encima en aquél instante, que gracias a nuestra previsión no era demasiado.

(También podemos enfrentarnos a él y quitarle la copa de oro, aunque es una acción que resulta algo complicada al tratarse de un dragón negro. Quizá lo mejor sea dejar las cosas que llevemos en el suelo y hablar con él, conservando así las posesiones, pero perdiendo igualmente el oro).

Con los tres objetos en nuestro poder nos dirigimos hacia el oeste, al templo de Rillifane. Dentro de él y, después de acabar con los enemigos, pusimos encima de la mesa la copa de oro, el talismán de Rillifane y la espada moonblade, con lo cual apareció el ya citado avatar y tuvimos acceso al palacio que había al norte.

Una vez en él entramos en el interior del árbol y cogimos todas las nueces que pudimos, cuatro de ellas comestibles y otras cuatro no.

(Las comestibles actúan como pociones de curación más potente que las normales, así que es recomendable usarlas con el personaje principal en sus slots de acceso rápido).

Seguimos entonces a través de la puerta y después de encontrar unos extraños mecanismos en las dos estatuas que había en el interior descubrimos que el flujo de agua cesaba y que aparecían ante nosotros unas escaleras.

Fuimos entonces a parar al primer nivel del árbol de la vida, donde nos encontramos con los tres parásitos de los que nos habló Ellesime, así que simplemente acabamos con ellos. Cuando nos acercamos aparecieron dos elementales intentando protegerlos y acabamos también con ellos.

(Antes de acabar con los tres parásitos es recomendable guardar partida y descansar porqué inmediatamente después nos encontraremos con el combate contra Irenicus).

Nuestro enfrentamiento con Irenicus fue todo lo complejo que cabía esperar, ya que al fin y al cabo era el enemigo al que andábamos persiguiendo desde hacía tanto tiempo y contra el que, por fin, podríamos luchar con la esperanza de que no huyera como ya hizo en su momento en el Sanatorio.

Sin duda alguna Irenicus era un hechicero increíble e hizo desaparecer todos los refuerzos que habíamos invocado con un simple ademán a la vez que se protegía con una casi impenetrable barrera y nos atacaba despiadadamente encerrándonos en laberintos, parando el tiempo y llevando a cabo los más habilidosos ataques; sin duda alguna se nos planteaba un combate muy complejo de superar con éxito, aunque finalmente lo conseguimos cuando temporalmente desactivo algunas de sus protecciones para atacarnos físicamente con lo cual lo atacábamos e huíamos tratando de que no nos golpeara.


Después de eso nos encontramos de pronto en el infierno, donde nos vimos forzados a superar cinco complejas pruebas. La primera de ellas era la de cólera y se encontraba al oeste, donde nos enfrentamos al gran Sarevok, un luchador que no hacía uso de ninguna clase de hechizos y al cual vencimos aprovechando este aspecto y haciendo uso, en parte, de los hechiceros del grupo. Así fue como conseguimos la primera lágrima de Bhaal.

(Si quieres descansar después de este combate puedes hacerlo en el área principal, ya que nadie te molestará).

Hacía al sur nos encontramos con la prueba de la codicia, que resultó simplemente el hecho de coger una navaja negra del demonio que había y dársela al djinni, con lo cual ganamos la segunda lágrima de Bhaal y notamos como si hubiéramos ganado experiencia al realizar tal acción.

Hacia el sur de la área principal del infierno nos encontramos con la prueba del egoísmo que superamos sin demasiado esfuerzo.

Al sudeste estaba la prueba del miedo, donde me dieron a elegir entre aceptar o no una capa de valor, la cual rechacé y atravesé valientemente la caverna hasta encontrar otra lágrima de Bhaal, aunque lo cierto es que antes de entrar en la cueva me lancé un hechizo de resistir miedo.

La prueba final tuvo lugar en el este y era la de orgullo. Respondimos al cuestionario del demonio y renunciemos a matar una criatura por el simple hecho de que "se halle en nuestro camino", con lo que un dragón nos dio la última lágrima de Bhaal que necesitábamos.

(Dependiendo de como hayamos actuado nuestra alineación puede cambiar hacia maldad, lo que supondría la muerte inmediata para un Paladín. Dependiendo también de nuestra alineación al abrir los cinco sellos de la puerta conseguiremos beneficios distintos).

Abrimos entonces la puerta final y nos encontramos con la encarnación de Irenicus que no hubiera resultado extremadamente difícil si no hubiera sido por sus dos acompañantes. Aún así, después de una funesta batalla acabamos con él... y así fue como libramos al mundo de su maléfica presencia de forma definitiva.

(Desgraciadamente, llegados a este punto no podréis continuar el juego después de derrotar a Irenicus, aunque siempre podremos cargar una partida anterior o empezar un nuevo juego importando tu personaje en un juego nuevo).