ANNO 1602




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EL DESCUBRIMIENTO
La isla en la que se ha de asentar nuestra nueva colonia es la primera y más importante elección del juego, ya que condicionará el resultado posterior. Más aún, algunas de las misiones nos obligan de antemano a que la isla tenga unas características determinadas. En principio, la isla ha de ser lo suficientemente grande como para albergar a una población, también bastante grande y así disponer de una fuerza de trabajo amplia.
Los recursos que tenga también son importantes: agricultura, caza, y minería, sobre todo de cara a los primeros pasos de nuestra colonia. Si hay algo que vayamos necesitando y en nuestra primera isla no lo hay, pues colonizamos otra y problema resuelto. El oro es un recurso particularmente deseable, y deberíamos buscarlo. Por lo tanto, siempre se debe explorar una isla antes de montar el puerto en ella. La colocación del mismo no reviste especial importancia, ya que lo que hay que defender son las construcciones tierra adentro.

EL ESTABLECIMIENTO
Tras el puerto, lo más óptimo es construir un buen entramado de carreteras para comunicar todo lo bien que se pueda nuestra isla, y calcular a priori la colocación de cada una de las edificaciones que allí levantemos. Esto evitará costosas demoliciones posteriores y hará que el crecimiento sea más organizado.
Al construir, buscaremos siempre que sea posible los espacios abiertos, evitando levantar edificios sobre árboles que después necesitemos como madera. Colocaremos cada tipo de construcción de forma lógica cerca de donde extraiga sus materias primas. Intentaremos que toda la actividad del pueblo circule alrededor del mercado, pieza fundamental de nuestra colonia y, por tanto, la primera a construir tras las casas y las cabañas de pescadores, leñadores y granjeros.
La primera materia prima a explotar ha de ser la madera, con la que podremos construir casas para nuestros habitantes, y que extraerán leñadores ­al menos dos o tres­ repartidos por la isla, pero ubicados siempre cerca del almacén y del mercado. No podemos permitirnos el lujo de quedarnos sin madera para construir.
La comida es otra de las necesidades fundamentales, que proporcionará un pescador ­o en islas grandes dos­ sin necesidad de gastar en cazadores, bastante menos rentables.
En esta fase inicial del juego, el dinero no ha de ser una preocupación, pues disponemos de suficiente para construir sin agobios, y en cuanto empecemos a comerciar nuestras inversiones se tornarán en ganancias. Ahora es momento de mover las mercancías por toda nuestra isla y tomar contacto, comercialmente hablando, con nuestros vecinos. Nuestro primer barco no debe estar parado nunca, ya que debe estar llevando mercancías o explorando otras islas. Para este momento deberemos tener firmados los primeros acuerdos comerciales.
A la hora de planificar nuestra ciudad, intentaremos mantener unidas las casas en grupos, reservando espacios vacíos para posteriores construcciones en el futuro. No hay que olvidar que cada edificio tiene un área de influencia, y sólo presta su servicio ­o recoge materias primas­ en esa zona circular alrededor de ella. Los ciudadanos demandarán comida, pero también servicios religiosos ­una capilla será lo primero que demandarán y que debemos construirles­, cuidados médicos, y ocio. Ellos mandan, pues si no están contentos, nuestra sociedad no avanzará.
La tela también será otra preocupación de nuestros colonos, lo que nos obligará a mantener una granja de ovejas y una cabaña de tejedores para conseguirla. Las herramientas tampoco podemos perderlas de vista, y es importante tener al menos aproximadamente 10-15 toneladas de las mismas en nuestro almacén comprándolas al principio y produciéndolas después.
La fase de establecimiento puede darse por finalizada cuando nuestros pioneros pasen a ser colonos, lo que intentaremos ocurra con todos antes de continuar. Para provocar la transformación, necesitamos una tonelada de tela y tres de madera por cada casa.

LA COLONIZACIÓN
Ahora que ya tenemos controlada la producción de madera, comida y telas, es necesario comenzar con la de las herramientas. Comprarlas es muy caro, por lo que si no queremos arruinarnos en un breve espacio de tiempo, tendremos que hacer una mina para extraer mineral de hierro de las montañas, que después podremos convertir en herramientas ­o armas­.
Debemos construir la mina antes de que acabemos con la provisión inicial de dinero, pues requiere 1.000 piezas de oro y una gran cantidad de materiales, lo que nos puede poner en un aprieto monetario de no disponer de todo ello. Una forma de reservar el material de construcción necesario para que no se utilice en otras obras es guardándolo en nuestro barco, aunque si tenemos suficiente, con tenerlo en el almacén valdrá.
El proceso de colonización debe culminar con el control y el aprovechamiento al completo de la isla en la que nos encontremos; así como intentando establecernos en nuevas islas circundantes. Es deseable que esta expansión se produzca cuanto antes, ya que nuestros competidores persiguen el mismo fin que nosotros y podrían arrebatarnos islas con valiosas materias primas. Para ello, haremos puertos en las mismas aunque no vayamos a establecernos allí, e incluso un mercado, para evitar la entrada de la competencia.
En nuestra isla natal no nos deben faltar los ladrillos y el hierro, así como la madera, para no detener la construcción. En este momento necesitaremos granjas de ganado y carnicerías para surtir de carne a la población. Todo esto nos permitirá aumentar el número de casas, aunque siempre en la esfera de influencia de la capilla, y sin hacer tampoco demasiadas. Ahora es momento también de poner un cuartel de bomberos, para evitar posibles disgustos debidos al fuego.
Como el número de colonos va creciendo, también lo harán sus necesidades, y comenzarán a pedirnos alcohol, tabaco y especias en cuanto a materiales, y tabernas y escuelas en lo referente a construcciones. Lo más práctico es obtener las materias primas en otras islas y transportarlas a la principal, para no desperdiciar mano de obra, mediante rutas automáticas de nuestros barcos. Cuando consigamos realizar esas dos construcciones, nuestros colonos se convertirán en ciudadanos, un nuevo estatus social, siempre que tengamos 2 toneladas de herramientas, 2 toneladas de madera y 6 de ladrillos por casa.

LA CIUDADANÍA
Ésta es una fase en la que transcurriremos mucho tiempo, para basar de forma segura la siguiente, y tener una cadena productiva sólida. Es el momento de subir un poco los impuestos para ahorrar el suficiente dinero con el que financiar nuevas colonias para extraer más materias primas, pues las de nuestra isla deben estar a punto de acabarse.
En cualquier caso, la conquista de las islas colindantes debemos realizarla a toda costa a partir de este momento, pues las necesidades de nuestra población así lo requieren. Nuestro objetivo debe ser acaparar la mayor cantidad posible de materias primas ­alcohol, tabaco, especias, cacao, algodón y oro­, mientras prestamos especial atención a nuestras reservas de comida, pues si decaen el descontento de la población será generalizado. Daremos preferencia al cultivo de grano y a la producción de ganado.
Ahora aparecen dos nuevas construcciones: la catedral y la casa de baños, que expoliarán nuestras reservas de ladrillos, pero que nuestros ciudadanos demandarán. No es necesario que levantemos más casas, ya que la subida de los impuestos nos eleva las ganancias. Con nuestro nuevo nivel de civilización aparecerá la peste, que erradicaremos con el médico; y también los ladrones que azotarán mercados y carros, que mantendremos alejados con un buen patíbulo.
Para que nuestros ciudadanos alcancen el estatus de comerciantes, debemos cumplir los requerimientos de todos los materiales que ya tenemos y además conseguir cacao. Cuando tengamos todas las mercancías en la cantidad suficiente, construiremos la iglesia y la casa de baños, lo más centradas posibles para abarcar el mayor número de casas en su área de influencia. Para el cambio necesitaremos 3 toneladas de herramientas, otras 3 de madera, y 9 de ladrillos por casa.

EL COMERCIO
El último paso ya está cerca, pero si no mantenemos contentos a nuestros pobladores ­ahora ciudadanos­, no conseguiremos darlo nunca. A estas alturas, nuestro nivel económico debe estar más que saneado, para poder invertir en mejores barcos, que mejorarán nuestras rutas comerciales ­para exprimir los recursos de las islas auxiliares­ y nuestro poder bélico ­pues es posible que haya territorios interesantes que todavía no poseamos­.
En esta fase, el suministro de comida y materiales de consumo debe ser totalmente autosuficiente, ya que tendremos otras cosas de qué preocuparnos. En el caso de que ni el comercio ni la producción sean suficientes para cubrir a toda la población, o bien la disminuiremos, o bien conseguiremos nuevos territorios. La expansión ahora ha de ser definitiva, si nuestros suministros lo permiten y empleando todos nuestros fondos, pues está cerca la última etapa del juego.
Para alcanzar la cumbre máxima de la civilización, nuestros habitantes tan sólo necesitan ropa y adornos, divertirse en el teatro después del duro día de trabajo, y llevar a sus hijos a la universidad ­que reemplaza a las escuelas­. Las canteras han de trabajar más a destajo que nunca, pues para dar el salto son necesarios por cada casa 12 toneladas de ladrillos, además de 3 toneladas de herramientas y otras 3 de madera.

LA ARISTOCRACIA
Lo hemos conseguido: nuestro pueblo tiene todo lo que podía imaginar, y felicidad a raudales. Ahora es el momento de acabar de conquistar todo el mundo ­si queremos­, hacernos a la aventura como piratas, o conseguir la nada despreciable cantidad de 2.500 aristócratas. En el camino hacia ese número podremos construirnos un palacio, una catedral, y una estatua, que darán fe de nuestra supremacía, y no nos costarán ni una moneda mantenerlos. ¿Qué más se puede pedir?

ALGUNAS MISIONES
No pretendemos aportar una descripción exhaustiva de lo que hacer en cada misión del juego, sino proporcionar algunas pistas para orientar el avance en algunas misiones: las primeras y las últimas más difíciles.
* 1.- El fin de un largo viaje: En esta primera misión tenemos que llegar a tener 60 habitantes en nuestra colonia, 40 de ellos con el estatus de colono y, cuando lo consigamos, que nos quede dinero. Es una misión básica en la que podemos decantarnos por la isla más al Norte, en la que no tendremos competencia. Sin muchos problemas podremos construir 10 casas, 2 cabañas de leñadores, 1 taller de tejedores, 1 cabaña de pescador y un mercado para vender y comprar productos. No es necesario que nos alejemos mucho de nuestra isla ni que ataquemos a ningún enemigo, tan sólo tener paciencia hasta que reunamos todo el dinero necesario. En la montaña que hay en dicha isla hay un yacimiento de minerales que no necesitamos explotar.
* 2.- Una colonia solitaria: Ahora tenemos que conseguir 150 habitantes, de los cuales 100 han de ser colonos, e igualmente tener un balance positivo de dinero cuando lo consigamos. Comenzamos en una sola isla, pero deberemos colonizar otra próxima. En la primera, además de las casas, construiremos 1 capilla, 1 cabaña de pescador y, por supuesto, un mercado. En la segunda crearemos 2 cabañas de leñadores, 1 taller de tejedores y 2 refugios de caza. Toda la madera que saquemos de esta segunda isla deberemos transportarla con el barco hasta la primera para construir. Con un poco de paciencia, la misión es bastante sencilla de pasar.
* 3.- La búsqueda de minerales: Para recoger las 10 toneladas de hierro que necesitamos, primero hemos de construir una mina, para la cual hace falta una ciudad de 120 habitantes, a los que deberemos suplir tan sólo con lo básico. Lo primero que tenemos que hacer es buscar una isla que produzca mineral de hierro, pero también viñas y tabaco, para tener contentos a los habitantes y poder comerciar. Un asentamiento idóneo es la isla grande que hay al Norte del punto de partida, aunque siempre podemos querer colonizar alguna más. La forma de progresar es la estándar.
* 4.- Reino pacífico: Comenzamos en una isla ya construida, con el encargo de que nuestro reino llegue a tener 200 ciudadanos y obtener un balance positivo. Nos interesa construir rápido todos los edificios básicos que necesitamos y aprovechar al máximo los beneficios del comercio. También debemos colonizar la próxima isla pequeña de la montaña para extraer mineral y madera ­con las cabañas y minas correspondientes­. Con nuestros vecinos nos interesa comerciar y llevarnos bien, pues aunque creemos defensas para contener sus ataques, algunos son demasiado poderosos, como el que tenemos a la derecha. En nuestra isla principal creamos 2 granjas de ganado, carnicerías y tabernas, al margen de los edificios que creamos pertinentes.
* 5.- La prueba: El objetivo ahora es llegar a los 500 ciudadanos, para lo cual tendremos que construir 34 casas, y acabar con 250 monedas de oro. Nos dirigimos a la isla más al Norte, en que podremos fabricar vino, tabaco o especias, además de disponer de una mina de oro y otra de hierro. Fundaremos las bases de nuestra colonia lentamente, con todos los edificios básicos según la demanda de los ciudadanos. Si en la isla no podemos manufacturar esos productos, entonces nos dedicaremos a ello en una segunda isla próxima a la primera, para conseguir vino, especias o azúcar con los que comerciar. Crearemos cuanto antes un buen ejército de defensas y murallas para proteger nuestra isla principal.
* 8.- Buenos vecinos: Nuestro objetivo en este momento es colonizar a medias el mundo con uno de nuestros competidores, para lo cual hemos de realizar una ciudad de 1.000 habitantes, de los cuales la mitad han de ser comerciantes, y además ayudar a nuestro aliado a que realice otra ciudad del mismo número de habitantes. Tenemos que colonizar la gran isla que queda en el centro del mapa, donde hay suficiente comida y madera; y otra más pequeña que hay en la parte superior izquierda del mapa, donde produciremos alcohol y tabaco. Las especias se las podemos comprar a los colonos rojos, y no necesitamos más islas, aunque el ordenador conquistará alguna más. Toda nuestra preocupación ha de ser construir y negociar, sin preocuparnos mucho por un barco pirata que aparecerá de vez en cuando, pues es totalmente inofensivo.
* 9.- Nubes oscuras en el horizonte: Esta es una misión especialmente larga en la que nuestro antiguo aliado se convierte en enemigo, y nos obliga a utilizar todas las armas que tengamos a nuestro alcance. La clave para hacerla más breve reside en conseguir construir los barcos más grandes que podamos, y con ellos hundir a los del enemigo, con lo que no podrá construir más y perderá mucho de su poder. Con 6 barcos de guerra será suficiente para destruir las torres de defensa que protegen su territorio. Después bloquearemos el puerto, y el desembarco será coser y cantar, así como destruir la guarnición presente en la ciudad, no muy abundante. Nuestro último objetivo ha de ser la fortaleza.
* 11.- El monopolio: Debemos hacernos con el control del rentable mercado del cacao y del tabaco en una cadena de islas para acabar consiguiendo un balance de 400 monedas de oro. El método para ello es explorar lo más rápidamente posible todas las islas con un barco lleno de herramientas, madera y piedras, hasta encontrar una de ellas en la que haya un yacimiento de minerales, donde fundaremos un puerto. Haremos la misma operación con las islas en las que el cultivo del tabaco o del cacao sea del 100%, para asegurarnos que el enemigo no las toma, siendo también recomendable construir un mercado en estas últimas. Si conseguimos acaparar las fuentes de producción, el enemigo pronto se quedará sin esas materias primas, con lo que tendrá que comprárnoslas ­más probable­ o arrebatárnoslas ­más difícil­. En esta fase se pueden hacer muy buenos negocios con un poco de habilidad y rapidez.
* 16.- La fortaleza: La batalla final contra todos, a los que tendremos que sacar de sus respectivas fortalezas para hacerles frente. Nada más comenzar, nos dirigiremos a la isla grande que hay al Sur y construiremos allí un muelle, ya que si tardamos mucho en hacerlo, el jugador rojo construirá uno precisamente allí. Esa isla es de gran importancia estratégica y quien la controle tiene muchas posibilidades de progresar. Si el jugador rojo consiguiera hacerse con la isla tendríamos que recobrarla cuanto antes, y también conviene firmar un acuerdo comercial con los rojos para evitar problemas. En el caso de optar por la guerra contra los rojos, en cuanto destruyamos su barco deberíamos firmar la paz, y el muelle enemigo acabará por desaparecer.

LAS NOTAS DEL CONQUISTADOR
* Presta siempre la mayor atención a las necesidades de tus habitantes, ya que ellos te orientarán sobre sus necesidades.
* Es recomendable tener dos islas: una para desarrollar la civilización, y la otra para extraer materias primas.
* Negocia siempre que puedas, con los nativos o tus competidores: el comercio es vital para hacer dinero, obtener mercancías de las que careces y dar salida a las que te sobran.
* A pesar de no ser un juego bélico, no descuides tu ejército: 4 caballeros, 4 cañones y 2 ó 3 barcos de guerra bastan como autodefensa.
* En cuanto puedas fabricar cañones, carga tus barcos con el mayor número de ellos que puedan llevar.
* Al estar dividido el juego en islas, una buena flota y el amurallamiento de la ciudad serán los mejores métodos de hacer frente al enemigo.
* Siempre que podamos, es mejor cultivar las materias primas que necesitemos, que comprarlas, pues nos saldrán más caras.
* Cada edificio y mecanismo social que pongas en marcha tendrá unos costes, que tendremos que equilibrar con los impuestos.
* No construyas más de un edificio a la vez, ya que en la mayoría de las misiones no iremos contra reloj, y merece la pena avanzar despacio.
* Debes estar preparado con médicos para cuando se produzca la peste, y tener bomberos para cuando se declaren incendios.
* No todos los edificios, como la capilla o la escuela, necesitan que pase una carretera junto a ellos para realizar su función.
* Construye las carreteras pavimentadas en cuanto tengas posibilidad, ya que todo irá más rápido y la ciudad se desarrollará antes.
* El cultivo del grano y la pesca son los dos modos más eficientes de producción de comida.
* No dudes en comprar mineral de hierro cuando lo necesites, pero no se te ocurra venderles armas o herramientas a tus competidores.
* Las rutas comerciales que establezcas son claves, porque te permiten despreocuparte de ciertos aspectos del juego, que se desarrollarán automáticamente.
* Ataca siempre al enemigo más débil, bloqueando su puerto en cuanto puedas con tus barcos más pesados.
* Los combates deben realizarse de forma rápida y con suficiente superioridad: no esperes batallas de desgaste o te quedarás sin ejército y sin dinero.

FIN